China no acudió a Samarcanda con sus jugadoras más fuertes. Estaban ausentes Hou Yifan, la campeona mundial Ju Wenjun, Lei Tingjie y Tan Zhongyi, cuatro nombres que durante los últimos años han representado al país en la élite mundial.
Aun así, la selección terminó campeona. La victoria por 3-1 ante Vietnam en la última ronda elevó a China hasta los 20 puntos, dos más que Kazajistán. India consiguió el bronce con 17 después de imponerse por desempate a Estados Unidos, Polonia, Armenia y Mongolia.
La composición del equipo cambia la importancia del resultado. China no se limitó a conservar su fuerza pese a varias ausencias: ganó la Olimpiada con una alineación que permite observar cómo prepara el relevo de sus figuras consolidadas.
Zhu Jiner sostiene el primer tablero
Zhu Jiner cerró con 7 puntos en nueve partidas, permaneció invicta y obtuvo el oro individual del primer tablero con un rendimiento de 2638.
Su torneo combinó victorias frente a rivales como Nurgyul Salimova y Lilit Mkrtchian con tablas ante Bibisara Assaubayeva, Nana Dzagnidze y Humpy Koneru. En la última ronda superó a Pham Le Thao Nguyen y abrió el camino hacia el título.
Zhu no actuó como una sustituta circunstancial de las estrellas ausentes. Respondió como primera espada de un equipo campeón y atravesó las rondas más exigentes sin perder.
Lu Miaoyi convierte el tercer tablero en una ventaja
La actuación más productiva fue la de Lu Miaoyi. Con 16 años, sumó 9,5 puntos en once partidas, no perdió ninguna y ganó el oro individual del tercer tablero con un rendimiento de 2576.
Lu disputó todas las rondas. Esa continuidad fue especialmente valiosa en una competición por equipos: China mantuvo una fuente constante de puntos mientras ajustaba la presencia de sus jugadoras en los tableros inferiores.
Su victoria final ante Luong Phuong Hanh aseguró el segundo punto decisivo frente a Vietnam. Terminó con ocho victorias y tres tablas, una producción que reduce la distancia entre la promesa juvenil y una jugadora capaz de decidir el mayor torneo de selecciones.
Un título construido desde toda la alineación
Song Yuxin aportó 8 de 11 en el segundo tablero. Yan Tianqi y Zhai Mo alternaron los dos puestos inferiores y completaron un equipo que solo cedió dos puntos de encuentro durante toda la competición.
La profundidad fue determinante. Zhu y Lu marcaron la diferencia individual; Song aportó estabilidad; las rotaciones permitieron administrar los últimos tableros.
Kazajistán sostuvo la persecución y terminó con la plata después de empatar con Polonia. India se llevó el bronce gracias al desempate, pero nunca pudo recuperar los dos puntos que la separaban de China antes de la ronda final.
Samarcanda no demuestra que las grandes figuras chinas hayan dejado de ser necesarias en cualquier competición. Sí confirma que su ausencia ya no impide aspirar al máximo resultado. China puede reunir una selección con Ju Wenjun, Hou Yifan, Lei Tingjie y Tan Zhongyi, pero acaba de ganar la Olimpiada sin ninguna de ellas.
El título recupera para China el primer puesto por equipos y demuestra que el país ya dispone de otra generación capaz de sostenerlo.
