España cerró la Olimpiada con una victoria por 3-1 ante Georgia y terminó décima, con 16 puntos de encuentro. Había comenzado como decimotercera favorita, de modo que el resultado mejora su posición inicial y la mantiene dentro del grupo de selecciones capaces de competir en las mesas altas.

La clasificación no cuenta por sí sola cómo llegó el equipo hasta allí. España alternó jornadas sólidas con derrotas que le impidieron entrar en la pelea por las medallas. Su elemento diferencial apareció en el quinto tablero: Daniil Yuffa obtuvo la plata individual de los reservas.

Yuffa cambia el alcance del resultado

Yuffa sumó 7,5 de 9, con siete victorias, unas tablas y una derrota. Su rendimiento final fue de 2691, 121 puntos por encima del Elo con el que comenzó.

Llegó a la décima ronda con opciones de oro, pero perdió ante Gleb Dudin, que terminó primero con un rendimiento de 2738. Yuffa descansó en la jornada final. La derrota modificó el color de la medalla, aunque no reduce el valor de su actuación.

El reserva español no se limitó a puntuar frente a los rivales menos exigentes. La regularidad de sus ocho primeras partidas permitió que España sacara ventaja de una zona del equipo que en muchas eliminatorias decide los encuentros igualados.

Santos aporta el otro rendimiento positivo

Jaime Santos terminó con 7,5 puntos y un rendimiento de 2695 en diez partidas. Jugó en el tercer tablero y sostuvo una puntuación positiva frente a una oposición más fuerte que la que suele corresponder a la reserva.

David Antón finalizó con 5 de 9 en el primer tablero. Su balance incluyó una larga serie de tablas frente a rivales exigentes y victorias importantes en las rondas finales.

Maksim Chigaev y Alexei Shirov quedaron por debajo de su Elo inicial. Esa diferencia entre tableros ayuda a explicar por qué España pudo entrar en el top diez, pero no acercarse al podio: los rendimientos más fuertes no aparecieron de manera uniforme.

Una décima plaza con lecturas útiles

España sumó ocho victorias de encuentro y tres derrotas, sin empates. El dato refleja una competición de extremos: cuando consiguió imponer la profundidad de su equipo, obtuvo los dos puntos; cuando los tableros centrales cedieron, le costó sostener el marcador.

El décimo puesto mejora la condición de decimotercera cabeza de serie. También deja una exigencia para el futuro. Acercarse a las medallas necesitará que la estabilidad del primer tablero, la producción de Santos y el rendimiento excepcional de Yuffa coincidan con mejores resultados en toda la alineación.

La plata de Yuffa es el elemento sobresaliente, pero el balance colectivo ofrece algo más: España volvió a instalarse entre las diez mejores y comprobó que cuenta con recursos para puntuar desde posiciones distintas del equipo.

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